
El mercado inmobiliario argentino atraviesa una nueva etapa: mientras la construcción local se reinventa tras años de incertidumbre, los inversores diversifican sus apuestas entre desarrollos premium, unidades en pozo y oportunidades en países vecinos como Uruguay o Paraguay.
Según el último informe de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), cerca del 60 % de las inversiones en pozo se concentran en proyectos residenciales de media y alta gama, impulsadas por la posibilidad de dolarizar ahorros y aprovechar precios de obra aún competitivos. “El ladrillo sigue siendo refugio, pero ahora el foco está en la eficiencia y el valor a largo plazo”, destaca Octavio Costa, director de operaciones de Vitrium Capital.
Otro fenómeno en crecimiento es la búsqueda de proyectos sustentables. La demanda de edificios con bajo consumo energético, terrazas verdes y sistemas de aislación eficientes se incrementó más del 25 % en los últimos tres años, según datos del Consejo de Construcción Sostenible Argentina (CCSA). “El lujo hoy no pasa solo por los metros cuadrados, sino por el confort, el diseño y la responsabilidad ambiental”, agrega Javier Vilamowski, codirector de ABV.
Mientras tanto, los destinos de inversión regional como Montevideo y Asunción captan capital argentino gracias a la estabilidad jurídica, beneficios impositivos y el auge del real estate sustentable.
En este contexto, GRËVIA impulsa una visión integral: combinar diseño, rentabilidad y eficiencia, apostando a desarrollos que generen valor duradero tanto para los inversores como para las ciudades.
El futuro del ladrillo, más que un refugio, se perfila como una oportunidad para construir de manera inteligente, responsable y con propósito.